Agilizando que es gerundio

Hubo un día en el que me levanté y vi que no era ágil.

Las legañas pegadas a mis párpados me nublaban la visión. Mis agorratadas piernas no alcanzaban a erguirme. Los músculos entumecidos no movían mi esqueleto. Vagaba disperso en mil asuntos distintos y no resolvía ninguno. Ingentes cantidades de tiempo se perdían en la puesta al día de los pequeños avances que en cien mil frentes se hacían. Las reuniones se alargaban. La habilidad de uno se volvía el perjuicio de muchos, cuando uno no era capaz de explicarse correctamente.  Los cuellos de botella aparecían a pares.

Hay que ser ágil my friend.

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