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	<title>David Canós &#187; epitafio</title>
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	<description>WebBlog Personal de David Canós. Anotaciones personales.</description>
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		<title>El silencio del ocaso</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Jan 2010 19:53:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>canos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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		<description><![CDATA[La noche anterior cenamos merluza con espárragos fritos, también tomamos vino blanco, el vino es nuestra manera de celebrar un día más. Viendo anocheceres supimos que estábamos hechos el uno para el otro, y en uno de éstos, durante el &#8230; <a href="http://www.david-canos.net/2010/01/16/el-silencio-del-ocaso/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La noche anterior cenamos merluza con espárragos fritos, también tomamos vino blanco, el vino es nuestra manera de celebrar un día más.</p>
<p>Viendo anocheceres supimos que estábamos hechos el uno para el otro, y en uno de éstos, durante el silencio del ocaso una mirada nos juró compañía eterna. El tiempo se paró aquél día y hasta anoche no había vuelto a arrancar el segundero. Mi vida en un instante, sumergida en conversaciones, discusiones, domingos-por-la-tarde y risas. Risas de burla inocente ante las cosas importantes, lo complicado y lo inexplicable.<span id="more-75"></span></p>
<p>Juntos creímos encontrarle solución a nuestras vidas y al mundo entero en varias ocasiones. Política, deportes, economía, la extinción de la fauna marina, nuestro prisma era justo y resolvió algunos grandes enigmas de la historia. Todo tomaba forma bajo nuestros anteojos. Junto a él entendí el tiempo, el actual y el anterior. Juntos entendimos por qué el sol amanece cada día con energía renovada a pesar de los pesares.  Nos recuerdo llorar juntos el 11 de aquél año, creyéndonos presos de una pesadilla que no podíamos resolver ni con el hechizo del silencio ante el ocaso. Durante este transcurso de caricias y de confesiones a desconocidos que llaman vida he creído entender tantas veces qué es ser feliz.</p>
<p>Anoche fue la última cena, nuestro último &#8220;buenas noches&#8221;, nuestra última canción y lo último que te dije fue un &#8220;te quiero&#8221;. Sincero final para una vida tan caprichosa. Menos mal que junto a ti entendí que cada día es único y diferente, menos mal que cada día fue el último durante mucho tiempo, menos mal que he podido despedirme de ti cada noche, menos mal que tú has hecho lo mismo. Ahora, estés donde estés sabes que fuimos felices. Sabes que el sol saldrá cada mañana e irremediablemente te iluminará la cara y sacará a relucir nuevas facciones, nuevos matices y tonalidades. Me pregunto donde estarás y que será de ti.</p>
<p>Yo no recuerdo bien, fue un rugido de la tierra, un grito del abismo se lo tragó todo. Cuando desperté ya no estaba en la cama, tú no estabas a mi lado, el ocaso había dejado paso a la noche.</p>
<p><a style="text-decoration: none; color: #0099b9; padding: 0px; margin: 0px;" rel="nofollow" href="http://www.ayudahaiti.es/" target="_blank">http://www.ayudahaiti.es/</a></p>
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		<title>Se fue Mario Benedetti</title>
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		<pubDate>Mon, 18 May 2009 00:06:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>canos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[epitafio]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy se apagó la tenue luz que  sostenía con vida a Mario Benedetti. No soy fan de halagos oportunos. Pero en esta noche de domingo es difícil conciliar el sueño sin reconocer en voz alta y con la melancolía de la ausencia, que si algún día fuera capaz de hacer sentir a alguien lo que él me hizo sentir a mi, ese día podría afirmar que no tengo nada que temer a la muerte.</p>
<p>Todavía me recuerdo leyendo “Cumpleaños en Manhattan” por primera vez, fue durante mi estancia en Dublín hace ya más de 4 veranos.  Todavía me recuerdo cómo paseaba por O’Conell Street tal y como comentaba él en Manhattan, “todos caminan / yo también camino”, dando modestos pasos melancólicos, estándo lejos, “olvidado y tranquilo / como un cero a la izquierda” entre tanta gente ajena a mi.</p>
<p>Mañana iré al Jardín Botánico y lo haré para ser justo y no estar en deuda conmigo mismo, le debo una visita al Jardín Botánico; allá donde las parejas se sientan, a la izquierda de un roble, a jurarse sus miradas, a enfrentarse las mejillas. Allí donde la ciudad existe tranquilamente lejos, allí estaré yo mañana, fijándome en las luchas de las nubes contra las copas de los árboles y de los nidos contra los pájaros. Esperando encontrarme “uno de esos amores de tántalo y azar / que Dios no admite porque tiene celos” para escuchar sin ayuda de los ecos cómo se dicen o se desdicen.</p>
<p>Hoy no seré yo quien termine este post.</p>
<blockquote><p>ahora mismo estoy triste</p>
<p>estoy triste y te quiero</p>
<p>ya pasarán las horas</p>
<p>la calle como un río</p>
<p>los árboles que ayudan</p>
<p>el cielo</p>
<p>los amigos</p>
<p>y qué suerte</p>
<p>te quiero</p></blockquote>
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